27 dic 2009
by Daniela Puig
in Uncategorized
Etiquetas: datos, Exhibicionismo, Facebook, personal, privacidad, Twitter
En una clase de Lit. Latinoamericana en la facultad, nos pasaron un papel donde muchos creímos que debíamos poner nuestros nombres y número de documento. Creíamos que era así hasta que el profesor nos dijo que solamente en esa lista se debían anotar los que necesitaban comprobante de “día de estudio” para el trabajo. Nadie dijo nada hasta que el profesor nos comentó de cómo ahora la gente da los datos personales como si nada y que en época de dictadura, eso jamás hubiera pasado. Hubo un tiempo entonces donde el nombre, el número de documento y otros datos, era guardados con recelo porque se consideraba parte del mundo privado de cada uno y que no debía andar revelándose así como así. Sin embargo llegó Facebook y ahora Twitter, digo ahora porque hace poco me enteré que corno era.
Al principio, cuando comenzó el auge de Facebook, no tenía ni la más puta idea de qué era eso. Me creé una cuenta pero como no sabía usarlo, la dejé ahí sin usar hasta que una amiga me envió una invitación y empecé a descubrir el mundo de la F enmarcada en azul. Poco a poco comencé a encontrarle la vuelta y me encanta por dos razones: la rapidez para comunicarse y los jueguitos de Playfish. A pesar de que también es una exhibición de tus datos y de tu vida con la pregunta “¿Qué estás pensando?”, para mí Twitter se lleva todas las de ganar. Tanto en la tv como en la gente, escuchaba hablar de esa página, así que fui, la visité, me creé una cuenta y ahí quedé. No entendía nada, ¿qué se hacía?, ¿había aplicaciones o algo así? La página se me mostraba vacía y sin ningun indicio que me indicara que podía hacer, solamente una pregunta, “¿Qué pasa?” y un “cuéntanos que estás haciendo ahora”, sooooooooooo (entonceeeeessss) ese sitio, Twitter, ¿sólo era para poner lo que estaba haciendo con mi vida?, onda, “me fui al baño”, “fui al baño y se me acabó el papel higiénico y ahora voy a comprar un paquete”, “volví a casa”, “estoy en mi matrimonio”, “me casé”…..muchos “cri cri” de grillo sonaron en ese momento y pensé que era una estupidez. ¿Es necesario o es útil andar publicando cada movimiento o es una especie de herramienta para un tercero y que así nos pueda controlar?, ¿no es contribuir al aumento de exhibicionismo virtual y de una especie de psicopateo por parte de otras personas?, ¿hasta donde podemos exigir privacidad si a cada rato nos estamos mostrando? Además eso de “seguidos” es como si todos fuéramos groupies de alguien. Incluso si estuviera vivo uno de mis escritores favoritos y tuviera Twitter, ¡no lo seguiría!, qué me importa lo que está haciendo con su vida o lo que está pensando. Pueden decir también que es como una especie de blog, pero no lo creo tan así, pues la mayoría escribe oraciones cortas referentes al momento en el cual están: “estoy cocinando panqueques”. También esto, lo que estoy haciendo se podría considerar “exhibicionista”, pero lo que hago es escribir lo que pienso y no que estoy en pijama sobre un sillón, comiendo bombones, tratando de comprender la adicción que tiene cierta gente por el Twitter, mientras pongo frases contra el sistema en el cual estoy insertada pero que de todas formas critico porque puedo criticar la mano que me da la forma de expresión de mis acciones humanas en el día a día que creo le pueden interesar a un cierto grupo de personas que perfectamente podría calificar como “chismosas”.
Tal vez hay que ser “shuper” o “pelolais” como decía el novio de una amiga. Puede ser o se debe tener amigos “en la onda twittera” o en la “onda cool” en temas tecnológicos. No tengo amigos twitteros (eso creo), así que mantendré cercanos a los “feisbukeros” que me hacen ganar, sólo porque están ahí, muchas monedas en el Pet Society que para mí, es lo bonito y lo importante.