¿Por qué estudian en el shopping o en McDonald’s?

Desde que estoy en Buenos Aires siempre me ha llamado la atención ver gente estudiando en los shoppings o en este famoso restaurant de fast-food. Yo tengo la idea prefijada de que un estudiante siempre busca un lugar donde pueda estudiar cómodamente, ahuyentado cualquier ruido o movimiento que lo distraiga. Nunca en estos lugares hay poca gente, exceptuando, creo yo, los horarios matutinos, porque después, con las salidas a almorzar de los oficinistas y el bullicio de los escolares de hormonas alocadas, todo se transforma en un mar humano de tempestuosas olas.

¿Cómo pueden concentrarse con el ir y venir de la gente, con el hormigueo incesante que pasa a través de sus ojos y de sus oídos? Puedo suponer que en el fondo de mi ser los admiro por lograr algo que yo no. Si pudiera sentirme cómoda estudiando en un cubo, lo haría, pues soy tan distraída que el vuelo de una mosca puede sacarme de mi lectura y pensar cosas, a veces tan creativas, que cuando se me ocurre escribirlas, ya se han ido de mi cabeza. Sin embargo hay un rasgo en común entre todos esos estudiantes, pues la mayoría pertenece a la Facultad de Ciencias Económicas. ¿Será que lo que tienen que estudiar es tan práctico y de una profundidad media que no necesiten de una biblioteca con una sala silenciosa para poder rendir de manera óptima los parciales?, ¿por qué algunos estudiantes encontramos tan extraño este comportamiento?, ¿estará mal pensar que sólo en casa y en la facultad se puede estudiar y que lugares tan comerciales puedan servir para tan delicada tarea? No lo sé, sin embargo y por la dudas, nunca me sentaré al lado de Ronald McDonald para leer a E. A. Poe.

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